Muchos de los platos que se cocinan nacen de la necesidad pura y dura. Como hacer un guiso con poca cosa, como les ocurría a los pescadores vascos cuando se zampaban un marmitako. O como la necesidad de llevarse algo a la boca, entre cliente y cliente, de las prostitutas de Nápoles cuando se trincaban unos Spaghetti a la puttanesca.

Yo tenía una clara necesidad en este caso: acabar las sobras que tenía en el frigorífico. Realmente, a mi me da pena tener un entrecot solitario, que casi ni se habla con una bandeja de champiñones, pese a compartir espacio dos baldas más abajo. Por eso, pensé en hacer ¡una salsa de champiñones! De de esas de untar a gusto y que luego requieren dos horitas de siesta.

Me bajé a comprar algo de nata, cebolla, vino blanco… y un ramillete de eneldo que, para mi, era más bonito que una docena de rosas.

Cuando volví a casa comienzo lo que yo denomino “la liada”, es decir, empiezo a sacar sartenes, sal de no sé que tipo, cuchillo para cortar vegetales, cuchillo para carnes. El resultado es que me dan las cuatro de la tarde y, aún sin comer, estoy sacando la foto de la receta. Menos mal que luego tuve mi recompensa y me metí este pedazo de entrecot entre pecho y espalda. Y bien acompañado de su salsa y sus rebanadas de pan de leña.

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Tiempo elaboración:

60 minutos
Ingredientes
personas
Elaboración
  1. Limpiamos los champiñones. Para ello cortamos la parte dura de la base, quitamos la tierra, y con un paño húmedo el resto de tierra e impurezas. No los metáis en un chorro de agua, porque cogen toda la humedad.
  2. Cortamos el ajo finito y lo ponemos a freir en aceite de oliva.
  3. Cortamos los champiñones en láminas mientras se dora el ajo. En cuanto esté dorado echamos los champiñones. Ojo que si se tuestan demasiado amargan.
  4. Echamos más aceite, si vemos que es necesario, y salamos. Removemos de vez en cuando. Veremos como primero el champiñón pierde el agua, luego ésta se consume, y luego se empiezan a hacer.
  5. En otra sartén ponemos unos cuantos espárragos trigueros a la plancha, con un poco de sal y aceite de oliva. Cuando veamos que están tostaditos y hechos (pero al dente) los sacamos.
  6. Cuando los champiñones lleven un buen rato y veamos que les queda poco para hacerse, echamos el vino. Dejamos que el vino se evapore y echamos la nata, el caldo y una ramita de eneldo. Removemos todo de vez en cuando y dejamos que se vaya haciendo a fuego lento (sin que hierva). Corregimos de sal.
  7. Cuando veamos que le queda poco a la salsa, ponemos el entrecot a la plancha con aceite, y a fuego fuerte. No necesitará mas de dos minutos por cada lado si te gusta rojo en el centro.
  8. Sacamos al salsa cuando esté hecha, quitamos la rama de eneldo y la ponemos en el fondo del plato. Encima el entrecot con un poco de sal maldon (si tenemos) o sal gorda. Luego unos esparraguitos trigueros encima y listo. Ah y mucho pan para untar!
Trucos y Consejos

Siempre que hagamos una carne, es buena idea sacarla del frigorífico, por lo menos 2-3 horas antes de cocinarla. Así estará a temperatura ambiente toda la pieza cuando la cocinemos, y el interior no estará frio (sobre todo cuando lo queremos poco hecho)

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