Diseño de intención UX Fricción Ganar_ Navegando el camino hacia experiencias fluidas
En el ámbito del diseño de la experiencia de usuario (UX), el concepto de Diseño de Intención es fundamental para lograr lo que denominamos "UX Friction Win". En esencia, el Diseño de Intención se centra en comprender y alinearse con las intenciones del usuario durante sus interacciones con un producto. Al analizar las razones que motivan sus acciones, los diseñadores pueden optimizar procesos, eliminar obstáculos innecesarios y fomentar un entorno donde los usuarios puedan alcanzar sus objetivos sin esfuerzo. Esta parte del artículo profundiza en los principios del Diseño de Intención y cómo constituye la base de una experiencia sin fricciones.
Comprender la intención del usuario
La intención del usuario es el motor de cada interacción que tiene con un producto. Ya sea realizar un pedido en un sitio de comercio electrónico, completar un formulario o simplemente navegar a una sección específica de un sitio web, la intención del usuario es su objetivo principal. Por lo tanto, diseñadores y desarrolladores deben dedicar un esfuerzo considerable a comprender estas intenciones. Esta comprensión no se trata solo de reconocer lo que los usuarios quieren, sino también por qué lo quieren. Al profundizar en la psicología que subyace a las acciones del usuario, los diseñadores pueden anticipar sus necesidades y crear experiencias que se sienten casi intuitivas.
El papel del contexto
El contexto es otro aspecto crucial del Diseño de Intención. Los usuarios operan en diversos contextos, ya sea la hora del día, el dispositivo que usan o incluso su estado de ánimo. Reconocer estas señales contextuales permite a los diseñadores personalizar experiencias que no solo sean relevantes, sino también oportunas. Por ejemplo, una aplicación meteorológica que ofrezca pronósticos hiperlocales según la ubicación actual del usuario o una aplicación de fitness que ajuste las sugerencias de entrenamiento según la hora del día pueden mejorar significativamente la satisfacción del usuario. Estos diseños contextuales reducen la fricción al garantizar que los usuarios reciban exactamente lo que necesitan, justo cuando lo necesitan.
Microinteracciones y flujo de usuario
Las microinteracciones son interacciones pequeñas e incrementales que ocurren dentro de una experiencia de usuario más amplia. Estas interacciones pueden determinar el éxito o el fracaso de la experiencia del usuario. Por ejemplo, la retroalimentación que recibe un usuario tras completar un formulario o el mensaje de confirmación tras una compra exitosa. Cuando estas microinteracciones están bien diseñadas y se alinean con la intención del usuario, contribuyen a un flujo fluido y sin fricciones. Por otro lado, las microinteracciones mal diseñadas pueden crear obstáculos innecesarios, lo que genera frustración y abandono.
Caso práctico: Plataformas de comercio electrónico
Consideremos el sector del comercio electrónico, donde el Diseño de Intención es fundamental. Un usuario que visita una tienda online con la intención de comprar un producto específico espera un proceso sencillo desde la navegación hasta el pago. Cualquier desviación de este proceso, como ventanas emergentes innecesarias, una navegación compleja o información de precios poco clara, genera fricción. Las plataformas de comercio electrónico exitosas aprovechan el Diseño de Intención para guiar a los usuarios sin problemas a lo largo de su recorrido. Ofrecen información clara y concisa sobre los productos, simplifican el proceso de pago y ofrecen recomendaciones personalizadas basadas en interacciones previas. Esta alineación con la intención del usuario no solo mejora la satisfacción, sino que también impulsa las tasas de conversión.
Aprovechar los datos y el análisis
Los datos y el análisis juegan un papel crucial en el diseño de intenciones. Al analizar el comportamiento del usuario, los diseñadores pueden comprender mejor sus verdaderas intenciones. Herramientas como mapas de calor, grabaciones de sesiones y encuestas de usuarios proporcionan datos valiosos que pueden revelar patrones y descubrir puntos de fricción ocultos. Este enfoque basado en datos permite a los diseñadores tomar decisiones informadas sobre dónde y cómo reducir la fricción, lo que en última instancia se traduce en experiencias más intuitivas y satisfactorias.
Conclusión de la Parte 1
En conclusión, el Diseño de Intención es una estrategia poderosa para la Fricción de UX. Al comprender a fondo la intención del usuario y alinearse con ella, los diseñadores pueden crear experiencias intuitivas, relevantes y fluidas. El contexto, las microinteracciones y el análisis de datos son componentes integrales que, cuando se aprovechan eficazmente, reducen la fricción y mejoran la satisfacción del usuario. En la segunda parte de este artículo, exploraremos técnicas avanzadas y ejemplos reales para ilustrar aún más el poder transformador del Diseño de Intención en la UX.
Basándose en los principios fundamentales del Diseño de Intención, la segunda parte de este artículo explora estrategias avanzadas y ejemplos reales para ilustrar cómo el Diseño de Intención puede generar una importante victoria en la gestión de la fricción en la experiencia de usuario (UX). Profundizaremos en técnicas avanzadas que aprovechan la tecnología y la psicología del usuario para crear experiencias que no solo sean fluidas, sino también profundamente atractivas.
Técnicas avanzadas en diseño de intenciones
Personalización y personalización
Una de las maneras más eficaces de alinearse con la intención del usuario es mediante la personalización. Al adaptar las experiencias a cada usuario según sus preferencias, comportamientos e interacciones previas, los diseñadores pueden crear experiencias altamente relevantes y satisfactorias. Por ejemplo, servicios de streaming como Netflix y Spotify utilizan algoritmos para sugerir contenido y música según lo que los usuarios han visto o escuchado previamente. Este nivel de personalización no solo se alinea con la intención del usuario, sino que también mejora su experiencia general al ofrecerle exactamente lo que desea, cuando lo desea.
Diseño predictivo
El diseño predictivo lleva la personalización un paso más allá al anticipar las necesidades del usuario incluso antes de que las exprese. Esto implica el uso de análisis avanzados y aprendizaje automático para predecir qué podrían desear los usuarios a continuación. Por ejemplo, una aplicación de recetas podría sugerir una receta de postre basándose en que el usuario haya buscado recientemente recetas de desayuno y almuerzo. Al predecir la intención del usuario, los diseñadores pueden guiarlo proactivamente hacia la información o los productos que probablemente necesite, reduciendo así la fricción y mejorando la satisfacción.
Gamificación
La gamificación es otra técnica avanzada que aprovecha los principios del Diseño de Intención. Al incorporar elementos lúdicos en contextos no lúdicos, los diseñadores pueden hacer que las interacciones sean más atractivas e intuitivas. Por ejemplo, las aplicaciones de fitness suelen usar la gamificación para motivar a los usuarios, convirtiendo los entrenamientos en desafíos u ofreciendo recompensas por alcanzar ciertos objetivos. Esto no solo se alinea con la intención del usuario de mantenerse en forma y saludable, sino que también hace que el proceso sea más agradable, reduciendo así la fricción y aumentando la adherencia.
Ejemplos del mundo real
Búsqueda de Google
La Búsqueda de Google es un ejemplo por excelencia del diseño de intención en acción. Cuando los usuarios escriben una consulta en la barra de búsqueda, los algoritmos de Google comprenden al instante su intención y ofrecen los resultados más relevantes. Esta comprensión se logra gracias a años de recopilación y análisis de datos, lo que permite a Google anticipar las necesidades de los usuarios y ofrecerles exactamente lo que buscan. La simplicidad y la velocidad de la Búsqueda de Google ejemplifican el poder del Diseño de Intención para crear una experiencia fluida.
Motor de recomendaciones de Amazon
El motor de recomendaciones de Amazon es otro ejemplo destacado de Diseño de Intención. Al analizar el comportamiento del usuario, su historial de compras e incluso los artículos que está viendo, Amazon puede sugerir productos con alta probabilidad de coincidir con la intención del usuario. Esto no solo mejora la experiencia de compra al personalizarla, sino que también aumenta la probabilidad de compra, reduciendo así la fricción en la experiencia del usuario.
Siri de Apple
Siri de Apple es un excelente ejemplo de cómo el Diseño de Intención se puede aplicar en un contexto conversacional. Siri utiliza el procesamiento del lenguaje natural para comprender las consultas del usuario y ofrecer respuestas que se ajusten a su intención. Ya sea para configurar un recordatorio, informar del tiempo o controlar dispositivos inteligentes del hogar, sus respuestas se adaptan a las necesidades del usuario de forma eficiente y precisa. Este nivel de alineación de intenciones hace que las interacciones con Siri no solo sean fluidas, sino también extraordinariamente intuitivas.
El futuro del diseño de intenciones
A medida que la tecnología evoluciona, también lo hacen las posibilidades del Diseño Intencional. Tecnologías emergentes como la realidad aumentada (RA) y la realidad virtual (RV) ofrecen nuevas dimensiones para crear experiencias inmersivas y adaptadas a la intención. Por ejemplo, una aplicación de venta minorista con RA podría guiar a los usuarios a través de una tienda virtual, ofreciendo información y recomendaciones de productos basadas en sus interacciones. Este tipo de tecnología tiene el potencial de revolucionar la forma en que diseñamos para la intención del usuario, ofreciendo experiencias aún más fluidas y atractivas.
Implementación del diseño de intenciones: mejores prácticas
Para implementar eficazmente el diseño de intención, tenga en cuenta las siguientes prácticas recomendadas:
Investigación de usuarios: Realice una investigación exhaustiva de los usuarios para comprender sus diferentes intenciones. Utilice métodos como entrevistas, encuestas y pruebas de usabilidad para obtener información.
Personas de Usuario: Desarrolle personas de usuario detalladas que reflejen las diferentes intenciones del usuario. Estas personas pueden guiar las decisiones de diseño y ayudar a garantizar que la experiencia se adapte a una amplia gama de necesidades.
Diseño iterativo: Utilice un proceso de diseño iterativo que incluya pruebas y retroalimentación continuas. Esto le permite perfeccionar la experiencia en función de las interacciones reales del usuario y la evolución de sus intenciones.
Simplicidad: Procure la simplicidad en el diseño. Las interacciones complejas suelen generar fricción, así que procure que la experiencia del usuario sea lo más sencilla posible.
Accesibilidad: Asegúrese de que el diseño sea accesible para todos los usuarios, incluidas las personas con discapacidad. La accesibilidad es un aspecto fundamental del Diseño de Intención, ya que garantiza que todos puedan lograr sus objetivos sin problemas.
Conclusión
El Diseño de Intención es un enfoque eficaz para lograr una experiencia de usuario fluida. Al comprender a fondo la intención del usuario y alinearse con ella, los diseñadores pueden crear experiencias intuitivas, relevantes y fluidas. Técnicas avanzadas como la personalización, el diseño predictivo y la gamificación refuerzan aún más esta alineación, generando experiencias más atractivas y satisfactorias. A medida que continuamos explorando y perfeccionando estos principios, el futuro ofrece posibilidades aún más emocionantes para crear interacciones fluidas que realmente satisfagan las necesidades del usuario.
En el panorama en constante evolución del diseño UX, el Diseño de Intención sigue siendo fundamental para lograr experiencias fluidas que hagan que los usuarios regresen. Al perfeccionar continuamente nuestra comprensión de la intención del usuario y aprovechar técnicas avanzadas, podemos crear entornos donde los usuarios puedan alcanzar sus objetivos sin esfuerzo y con satisfacción.
La era digital nos ha regalado una nueva y brillante frontera: las Finanzas Descentralizadas, o DeFi. Nacidas de las cenizas de la crisis financiera de 2008 e impulsadas por el potencial revolucionario de la tecnología blockchain, las DeFi susurran promesas de liberación. Hablan de un mundo donde los servicios financieros no están dictados por los guardianes de Wall Street ni por las silenciosas salas de juntas de los bancos globales, sino que son accesibles para cualquiera con conexión a internet y una billetera digital. Imagine préstamos sin intermediarios, operaciones sin bolsas centrales e inversiones que eluden a los corredores tradicionales. Este es el sueño de las DeFi: un ecosistema financiero basado en la transparencia, la inmutabilidad y el control del usuario, donde el poder se distribuye entre sus participantes, no está acaparado por unos pocos.
En esencia, DeFi aprovecha los contratos inteligentes en cadenas de bloques públicas, en particular Ethereum, para automatizar las transacciones financieras y crear nuevos instrumentos financieros. Estos contratos autoejecutables, escritos en código, hacen cumplir los acuerdos sin necesidad de confiar en un tercero. Esta falta de confianza inherente supone un cambio radical respecto a las finanzas tradicionales, que dependen en gran medida de las instituciones para verificar las transacciones y mantener el orden. En DeFi, el código es la ley y la propia red es el árbitro. Esta arquitectura ha dado lugar a una impresionante variedad de aplicaciones: plataformas de intercambio descentralizadas (DEX) como Uniswap y Sushiswap, que permiten el intercambio de activos digitales entre pares; protocolos de préstamo como Aave y Compound, que ofrecen intereses sobre depósitos y préstamos sin bancos; y monedas estables, criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable vinculado a las monedas fiduciarias, lo que proporciona una vía de entrada menos volátil al mundo de las criptomonedas.
El atractivo es innegable. Para muchos, DeFi representa una oportunidad para escapar de las ineficiencias percibidas, las altas comisiones y las prácticas excluyentes del sistema financiero tradicional. Ofrece inclusión financiera a las poblaciones no bancarizadas o con acceso limitado a servicios financieros a nivel mundial, a quienes históricamente se les ha negado el acceso a servicios financieros básicos. Además, brinda oportunidades para obtener mayores retornos, ya que los usuarios pueden participar en la agricultura de rendimiento y la provisión de liquidez, generando ingresos pasivos a través de diversos protocolos DeFi. La narrativa es poderosa: una democratización de las finanzas, una igualdad de condiciones y la devolución del poder al individuo. Es una revolución digital, con su propia jerga, subculturas y un ritmo vertiginoso de innovación. Nuevos proyectos y protocolos surgen con asombrosa regularidad, cada uno afirmando ofrecer una forma más eficiente, más gratificante o más segura de gestionar el patrimonio digital.
Sin embargo, a medida que se calma esta emocionante fiebre del oro, comienza a surgir un curioso fenómeno que ensombrece los ideales utópicos de las DeFi. La descentralización, su sello distintivo, parece estar dando lugar a una nueva forma, aunque digital, de beneficio centralizado. Si bien la infraestructura puede estar distribuida, los beneficios económicos, las ganancias sustanciales y el control final se concentran cada vez más en manos de un grupo relativamente pequeño. Esta es la paradoja de las Finanzas Descentralizadas: la promesa de poder y beneficios dispersos, que a menudo genera riqueza e influencia concentradas.
Consideremos la economía de DeFi. Si bien técnicamente cualquiera puede participar, la realidad es que maximizar las ganancias suele requerir un capital considerable, conocimientos técnicos sofisticados y tolerancia al riesgo. El cultivo de rendimiento, una estrategia popular de DeFi, consiste en proporcionar liquidez a los protocolos a cambio de recompensas, a menudo en forma de tokens de gobernanza. Para obtener rendimientos realmente sustanciales, es necesario invertir grandes sumas de capital, lo que lo convierte en un club exclusivo para quienes ya poseen riqueza. El pequeño inversor, con unos pocos cientos de dólares, podría ganar unos pocos centavos o dólares en recompensas, una cantidad insignificante en comparación con los cientos o miles que gana una ballena con millones invertidos. Esto crea un ciclo de retroalimentación donde quienes tienen más capital pueden generar más capital, reforzando las disparidades de riqueza existentes, aunque con una nueva forma digital.
Luego están los tokens de gobernanza. Estos tokens, a menudo distribuidos a los primeros usuarios o proveedores de liquidez, otorgan a sus titulares derecho a voto en las actualizaciones y decisiones del protocolo. Si bien esto representa la filosofía descentralizada, la distribución de estos tokens rara vez es perfectamente equitativa. Una parte significativa suele acabar en manos de los fundadores del proyecto, los primeros inversores y los inversores de capital riesgo. Estas entidades, al poseer una gran cantidad de tokens de gobernanza, pueden ejercer una influencia considerable sobre la dirección del protocolo, centralizando eficazmente el poder de decisión, incluso si el sistema está técnicamente descentralizado. Esto plantea dudas sobre la verdadera autonomía cuando unos pocos grandes interesados pueden dirigir el barco.
El atractivo de las ganancias centralizadas también es evidente en el diseño mismo de muchos protocolos DeFi. Los protocolos están diseñados para atraer capital y usuarios, y su éxito suele medirse por su Valor Total Bloqueado (TVL), el valor total de los activos depositados en el protocolo. Los protocolos que ofrecen mayores rendimientos o características más atractivas tienden a atraer más capital, lo que genera mayor liquidez y refuerza aún más su dominio. Esto puede generar una dinámica de "el ganador se lo lleva todo", donde unos pocos protocolos líderes acaparan la gran mayoría del mercado, dejando a los más pequeños o menos exitosos con dificultades para ganar terreno. Las ganancias generadas por estos protocolos dominantes suelen concentrarse entre sus poseedores de tokens y fundadores, reflejando el comportamiento de búsqueda de beneficios de las corporaciones tradicionales.
Las estafas de "arranque de alfombra" y de salida, si bien son un claro recordatorio de la naturaleza salvaje de algunos proyectos DeFi, también resaltan el potencial de explotación centralizada dentro de un marco descentralizado. Un pequeño grupo de desarrolladores puede crear un protocolo prometedor, atraer inversiones significativas mediante la venta especulativa de tokens y luego desaparecer abruptamente con los fondos depositados. La naturaleza descentralizada de la cadena de bloques dificulta el rastreo y la recuperación de estos fondos, dejando a los inversores con pérdidas y a los perpetradores con ganancias centralizadas y mal habidas. Estos incidentes, aunque no son representativos de todas las DeFi, subrayan los riesgos inherentes cuando se deposita la confianza en entidades anónimas o seudónimas, en lugar de en sistemas robustos, transparentes y responsables.
Las propias herramientas de DeFi, si bien están diseñadas para la descentralización, también pueden facilitar la acumulación de ganancias por parte de quienes entienden cómo aprovecharlas. Los operadores sofisticados pueden aprovechar las oportunidades de arbitraje en diferentes DEX, explotar las vulnerabilidades de los préstamos flash para obtener ganancias rápidas o implementar estrategias complejas fuera del alcance del usuario promedio. Estas técnicas avanzadas, si bien técnicamente accesibles, requieren un nivel de experiencia y recursos que no están disponibles universalmente, lo que concentra aún más la rentabilidad en manos de quienes tienen conocimientos financieros y técnicos.
La narrativa de DeFi como una fuerza puramente igualitaria, si bien inspiradora, a menudo ignora el impulso humano inherente a la eficiencia, el crecimiento y, sí, las ganancias. Incluso en un sistema descentralizado, las entidades que pueden brindar servicios superiores, atraer a más usuarios o innovar con mayor rapidez probablemente acaparen una mayor participación en la actividad económica. Esto no es necesariamente una falla del sistema, sino un reflejo de la dinámica del mercado. Sin embargo, sí significa que la etiqueta "descentralizado" a veces puede ser un nombre poco apropiado cuando se trata de la distribución de recompensas.
Consideremos el concepto de efectos de red, piedra angular de muchas tecnologías exitosas. Cuantos más usuarios tenga una plataforma, mayor será su valor para todos. En DeFi, esto se traduce en que los protocolos con mayor liquidez atraen a más operadores, lo que a su vez atrae más liquidez. Este círculo virtuoso puede conducir a una concentración de actividad y, en consecuencia, de beneficios en unas pocas plataformas dominantes. Por ejemplo, Uniswap, a pesar de ser una plataforma de intercambio descentralizada, se ha convertido en el centro de facto para muchas transacciones de tokens ERC-20. Su gran liquidez y base de usuarios la convierten en la opción más atractiva para la mayoría de los operadores, lo que permite que una parte significativa de las comisiones de transacción se genere e, indirectamente, se consolide entre sus tenedores de tokens y su equipo de desarrollo.
Además, el propio desarrollo de las DeFi suele estar impulsado por empresas de capital riesgo e inversores ángeles. Estas entidades no se mueven por el altruismo; buscan una rentabilidad sustancial de sus inversiones. Inyectan capital en proyectos prometedores, ofrecen orientación estratégica y, a menudo, adquieren participaciones significativas en el capital o asignaciones sustanciales de tokens de gobernanza. Si bien esta financiación es crucial para la innovación y el crecimiento, también significa que una parte de las ganancias generadas por los protocolos DeFi exitosos fluirá inevitablemente a estos inversores centralizados. Esto crea una capa de intermediación financiera tradicional, aunque opera dentro del ecosistema blockchain. El modelo de capital riesgo, diseñado intrínsecamente para centralizar la propiedad y las ganancias, es una fuerza poderosa dentro del mundo aparentemente descentralizado de las DeFi.
El desarrollo y mantenimiento continuos de los protocolos DeFi también requieren desarrolladores, diseñadores y gestores de comunidad cualificados. Estas personas y equipos reciben una compensación por su trabajo, a menudo mediante asignaciones de tokens o salarios pagados en criptomonedas. Si bien este es un aspecto necesario para la construcción y el mantenimiento de cualquier ecosistema complejo, representa otro punto donde se captura y distribuye valor. Los equipos clave que impulsan los protocolos exitosos suelen convertirse en importantes poseedores de los tokens del proyecto, lo que les otorga un interés personal en el éxito del protocolo y una participación sustancial en sus beneficios. Esto puede llevar a una situación en la que los arquitectos de la descentralización se conviertan en los principales beneficiarios de su éxito.
La propia naturaleza de la innovación en DeFi también puede generar ganancias centralizadas. Cuando surge un protocolo nuevo y revolucionario, los pioneros suelen obtener las mayores recompensas. Los primeros proveedores de liquidez, quienes asumen el mayor riesgo al depositar activos en protocolos emergentes, suelen ser recompensados con las distribuciones de tokens más generosas. A medida que el protocolo madura y se consolida, las recompensas suelen disminuir y la barrera de entrada para obtener altos rendimientos aumenta. Esta "ventaja del pionero" es un principio económico clásico que puede conducir a una concentración de la riqueza entre quienes están dispuestos y son capaces de asumir el mayor riesgo, a menudo en las primeras etapas de un proyecto.
La complejidad de las DeFi también presenta una oportunidad para el arbitraje y estrategias de trading sofisticadas que pueden generar ganancias significativas para quienes las comprenden. Si bien las herramientas están disponibles para todos, el conocimiento y los recursos para emplearlas eficazmente no lo están. Esto crea una ventaja natural para los operadores e instituciones con experiencia que pueden dedicar recursos al desarrollo y la ejecución de estas estrategias. Las ganancias generadas mediante estas complejas maniobras se centralizan entre las personas o entidades que pueden aprovecharlas.
Además, el panorama regulatorio que rodea a las DeFi es incipiente e incierto. Esta falta de una regulación clara, si bien a veces elogiada por sus defensores por facilitar la innovación, también crea un entorno donde los actores consolidados o aquellos con experiencia legal pueden desenvolverse en el sector con mayor eficacia. La capacidad de obtener asesoría legal, comprender los requisitos de cumplimiento (aunque sean mínimos) y anticipar futuros cambios regulatorios puede brindar una ventaja significativa, lo que resulta en empresas más rentables y sostenibles. Por el contrario, los participantes más pequeños o aquellos menos capacitados para gestionar esta ambigüedad podrían ser más susceptibles a riesgos o perder oportunidades.
El sueño de un sistema financiero verdaderamente descentralizado, donde cada participante tenga la misma voz y participación en las ganancias, es un sueño poderoso. Sin embargo, la realidad de la naturaleza humana, las fuerzas del mercado y la dinámica inherente a la adopción tecnológica sugieren que es probable que persista cierto grado de centralización en las ganancias y la influencia, incluso dentro de los sistemas más descentralizados. El reto para las DeFi no es eliminar las ganancias, sino garantizar que su distribución sea lo más equitativa y transparente posible, y que el poder que confiere no se convierta en una herramienta de explotación.
La paradoja de "Finanzas Descentralizadas, Beneficios Centralizados" no es necesariamente una condena de las DeFi, sino más bien una observación de su naturaleza evolutiva. Es un testimonio del poder perdurable de los incentivos económicos y de las complejidades de construir sistemas verdaderamente distribuidos. A medida que las DeFi maduren, es probable que el debate se desplace de su potencial para la descentralización pura a los aspectos prácticos de cómo se gestionan, regulan y, en última instancia, comparten su poder y beneficios inherentes. Sin duda, las DeFi están transformando el futuro de las finanzas, pero es un futuro que probablemente será tan complejo y matizado como los sistemas financieros que pretende transformar: una danza constante entre la difusión y la concentración, la autonomía y el acceso, la promesa de una nueva frontera y la realidad perdurable de los beneficios.
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