Nuestra nevera a veces es un desierto y a veces una selva. No tenemos término medio. Normalmente, compramos los ingredientes para hacer una receta y, otras, combinamos las sobras de otros días para confeccionar nuestra “creación”. Botes dispersos, retales de vegetales, tupers medio abiertos, salsas varias…

Cuando ésto ocurre, suele salir algo decente que incluso podemos cenar. Otras, nos lo comemos con el gesto torcido y anotamos mentalmente ingredientes que no debemos volver a combinar. Por desgracia, la mayoría de las ocasiones volvemos a cometer el error, pero eso es otro cantar.

Pero lo bueno es lo que sucede más de vez en cuando. Y es que algunas veces suena la flauta y nos sale un recetón.  Éste es, según mi humilde opinión, uno de esos casos.

Si queréis podéis liaros a hacer la salsa al pesto en este enlace. No hay color con una comprada.

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Tiempo elaboración:

30 minutos
Ingredientes
personas
Elaboración
  1. Lavamos los champiñones con un papel de cocina, de forma que les quitemos los restos de tierra que tengan adheridos. Ojo, los champiñones no se lavan debajo del agua, es preferible hacerlo con una brocha de cocina o con un paño e ir retirándolo suavemente.
  2. Quitamos los troncos del champi del resto, con mucho cuidado de que no se nos partan.
  3. Ponemos una sartén con un poco de aceite y esperamos a que tome temperatura (medio-fuerte). Cuando esté, echamos los champiñones procurando que el agujero que ha dejado el ronco quede hacia abajo. Los troncos los cortaremos en laminas finas para que se frían.
  4. Esperamos unos 5 minutos hasta que se doren, mientras batimos los huevos y los reservamos.
  5. Les damos la vuelta a los champis y los seguimos dejando unos 3-4 minutos a fuego medio-fuerte. Pasados esos minutos, bajamos el fuego a media potencia y echamos el huevo, con una cucharilla, dentro de los agujeros de los champiñones. Lo que se nos caiga a la sartén lo freímos en plan tortilla y lo guardamos. Sacamos las láminas de los troncos de champi si ya están hechas.
  6. Esperamos unos 5 minutos hasta que se hagan (depende del tamaño del champi). Mientras eso ocurre, vamos calentando aparte el pesto, con un chorrito de leche para que quede más suave.
  7. Cuando los champis ya estén, los sacamos con cuidado de no tirar el líquido del interior, que tiene el jugo y el huevo medio líquido. Echamos por encima los trozos de tortilla que hemos guardado antes (troceados) y las láminas de tronco de champi y le ponemos la salsa de pesto con leche, también por encima. Para chuparse los dedos, en serio.
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