Tras un receso vacacional, aprovecho la vuelta al curro para reactivarme del todo y volver a incluir nuevas recetas.  Aprovechando que estamos en temporada, os proponemos preparar esta receta de bonito. Fácil y que está bueníssssima.

Sabemos que es algo en lo que hemos incidido anteriormente, pero nunca está de más volver a repetir un consejo básico a la hora de comprar pescado. Y es que cuando vayáis al mercado o a vuestro establecimiento favorito, siempre tenéis que fijaros en que los cupos estén controlados. Como sabéis, tenemos que procurar no esquilmar el mar… Ya sé que parezco de Barrio Sésamo, pero este tipo de recomendaciones hay que repetirlas para ser consecuentes con los productos que consumimos y, más en este caso, con la compra de los productos del mar.

Hay un truco que siempre tengo en cuenta cuando voy a comprar bonito y que os ayudará en la economía doméstica. Se trata, nada más y nada menos, de comprar un buen trozo, en lugar de la cantidad que vayáis a consumir ese día únicamente. Por lo general, su coste es similar y suele tener el mismo precio/kg. una rodaja que una ventresca. Y aunque con cualquiera de las dos está buena, utilizando la ventresca, el resultado será superior. Eso sí, debemos tener en cuenta que esta última tiene un mayor desperdicio, por lo que deberemos tenerlo en cuenta a la hora de pedir y para con nuestro bolsillo.

En fin, al lío:

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Tiempo elaboración:

80 minutos
Ingredientes
personas
Elaboración
  1. Lo primero es limpiarlo. En este punto y en función de la confianza que tengáis con vuestro pescatero, podéis explicarle para qué lo queréis y que os lo prepare. El corte de la pieza será en dados de 3cm x 2cm x 2cm, aproximadamente.
  2. Una vez cortado, lo metemos en un recipiente que sea pequeño y alto. Lo cubrimos con salsa de soja y si queremos, con un buen chorro de sake o mirin (vino de arroz similar al sake, pero más dulce). Con la mezcla, lo removemos todo para que se reparta el líquido por todo el pescado, para que el sabor sea homogéneo y que no nos queden trozos con más sabor que otros.
  3. El resultado lo dejamos macerándose durante, al menos, una hora, de forma que lo removeremos de vez en cuando para lograr que se reparta el sabor.
  4. Una vez pasado el tiempo, sacamos del recipiente y escurrimos muy bien el bonito. Para conseguirlo, quitaremos el exceso de líquido con un papel secante. Este paso es importante.
  5. Le toca el turno al marcado. Para ello, ponemos una sartén con aceite a fuego fuerte y cuando este muy caliente, echamos los dados de bonito en la sartén. Lo salteamos con cuidado, ya que tienen que quedar crudos por dentro, pero marcados por fuera. Esto lo conseguiremos con unos 2 o 3 minutos, según el tipo de fuego que utilizáis convencional o vitrocerámica, así como dependiendo del material de la sartén. Tened en cuenta una cosa, porque a veces en la cocina se nos olvida: al sacarlo el bonito todavía se sigue haciendo por dentro.
  6. Y ya lo tendremos casi acabado. Ahora únicamente quedará emplatarlo y espolvorear por encima del bonito un poco de sésamo y cebollino picado. Eso sí, tened cuidado con las cantidades que le echáis, porque el sésamo tiene mucho sabor y no queremos restarle protagonismo al bonito. Delicioso, en serio.
Trucos y Consejos

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